El miércoles 18 de noviembre pasado vimos como Thierry Henry, uno de los mejores futbolistas del mundo, se ayudó con la mano para dominar el balón antes de pasarlo a William Gallas para que anotara de cabeza el empate que los clasificaba al mundial de Sudáfrica 2010 dejando en el camino a la selección de Irlanda. Esta acción ha despertado diferentes comentarios, desde condena por tratarse de un acto ilícito en el fútbol, o deshonesto si se quiere, para sacar provecho de una jugada prácticamente perdida, hasta de indiferencia e incluso aprobación como parte de la viveza o "folklore" del fútbol. En lo personal, opino lo siguiente:
La clasificación que Francia ha logrado se debió a una jugada que debió haber sido invalidada. Como consecuencia, Irlanda fue eliminada con una jugada vedada y perjudicada ante los ojos de millones de espectadores en el mundo. Además del perjuicio deportivo y la frustración que significa para los hinchas el que su selección no esté presente en el torneo, podemos mencionar también las pérdidas económicas que se derivan de esa ausencia en la máxima competición deportiva del planeta. El fútbol tiene un conjunto de reglas que lo definen como deporte, y entre ellas está la prohibición del uso de las manos por los jugadores de campo, salvo para sacar los laterales. La FIFA ya anunció que el partido no se repetirá por más que los irlandeses protesten y
